Preparación y evaluación de proyectos

Preparación y evaluación de proyectos

Un proyecto surge como respuesta a unaidea que busca la solución de un problema, o la manera de aprovechar una oportunidad de negocio que surge como solución a un problema de terceros.

Cualquiera sea el propósito del proyecto: la creación de un nuevo negocio, la cobertura de un vacío en el mercado, la sustitución de importaciones, el lanzamiento de un nuevo producto o servicio, la creación de polos de desarrollo, el aprovechamiento de los recursos naturales, la sustitución de la producción artesanal por fabril, la ampliación de las instalaciones de una industria, o el reemplazo de su tecnología, este proyecto debe ser evaluado en términos de conveniencia, de tal forma que se asegure la solución más viable a dicho problema o necesidad humana de manera segura y rentable.

En el éxito o fracaso de un proyecto influyen múltiples factores, sin embargo, la carencia de información correcta y oportuna, representa un criterio de peso. En general se puede señalar, por ejemplo, que, si el bien o el servicio ofrecido es rechazado por la comunidad, eso significa que la asignación de recursos adoleció de los defectos de diagnóstico o de análisis.

No existe una concepción rígida definida en términos de establecer mecanismos precisos en la toma de decisiones asociadas con un proyecto. No obstante, resulta obvio señalar que la adopción de decisiones exige disponer de un sinnúmero de antecedentes que permitan que ésta se efectúe inteligentemente. Sin embargo, lo fundamental en la toma de decisiones es que éstas se encuentren cimentadas en elementos básicos concretos que permitan el pleno reconocimiento de las distintas variables que entran en juego, las mismas que, una vez valoradas, permitirán en última instancia adoptar conscientemente las mejores decisiones posibles.

En esencia, la mejor decisión se deriva de un análisis lo más preciso posible de los factores externos no controlables del proyecto versus las capacidades internas del proyecto de tal forma que dichas capacidades sean suficientes para tomar las oportunidades y hacer frente a las amenazas del proyecto.

En este sentido, es conveniente hacer más de una evaluación para informar tanto de la rentabilidad del proyecto, como la del inversionista y de la capacidad de pago para enfrentar deudas. Por otra parte, debe diferenciarse entre la manera de evaluar la creación de un nuevo negocio y la de evaluar inversiones en empresas en marcha: outsourcing, reemplazo, ampliación, internalización y abandono.

Socialmente la técnica de la evaluación de proyectos busca medir el impacto que una determinada inversión tendrá sobre el bienestar de la comunidad. Por medio de la evaluación social se intenta cuantificar los costos y beneficios sociales directos, indirectos e intangibles, además de las externalidades que el proyecto pueda generar.

Es por ello que el preparador y evaluador de proyectos, debe tener la capacidad de analizar e interpretar la información que recibe y genera, conjuntamente con la intuición que conlleva la experiencia con la finalidad de tomar decisiones acertadas en contextos altamente competitivos.

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